Piojillo de las gallinas: cómo prevenirlo y acabar con él en el gallinero
Si tus gallinas están inquietas y su cresta se ve pálida, el piojillo podría ser el culpable. Aprende a identificar, prevenir y combatir esta plaga con métodos sencillos como encalar el gallinero, usar tierra de diatomeas y, si es necesario, insecticidas naturales. ¡Devuélveles la tranquilidad!

Por Mario Lago
Tercera generación de Enlago (Siero, Asturias). Especialista en huerto, plagas y fitosanitarios. Atiende en tienda y prueba lo que recomienda.
21 de junio de 2026

Si has visto a tus gallinas inquietas al anochecer, con la cresta pálida o que de repente ya no quieren entrar a dormir, lo más probable es que tengas piojillo de las gallinas en el gallinero. Lo llamamos piojillo, pero en realidad es un ácaro: el ácaro rojo o Dermanyssus gallinae, la plaga más común y más pesada de los corrales domésticos. La buena noticia es que se controla bien con una combinación sencilla: un gallinero bien preparado, tierra de diatomeas y, si hace falta, un insecticida natural. Vamos por partes.
¿Qué es realmente el piojillo de las gallinas?
Aunque todo el mundo lo llame piojillo o piojo rojo, no es un piojo de verdad, sino un ácaro chupador de sangre. Y eso cambia mucho la forma de atacarlo, porque la mayor parte del tiempo no está sobre la gallina, sino escondido en el gallinero.
Durante el día se mete en grietas, juntas, extremos de los palos y, sobre todo, en la madera vieja. Por la noche sale, sube a las gallinas mientras duermen y les chupa la sangre. Por eso cuesta tanto verlo: cuando revisas de día, no hay casi nada a la vista.
Dos detalles que conviene tener claros:
- Sin alimentarse es grisáceo y diminuto; tras comer se hincha y se vuelve rojizo. Esos puntitos rojos en las juntas son la pista.
- Con calor se reproduce a toda velocidad (puede completar su ciclo en una semana) y aguanta meses sin comer. Por eso un gallinero vacío puede seguir infestado.
Cómo saber si tu gallinero tiene piojillo
Antes de tratar, confirma que es esto. Señales típicas:
- Gallinas inquietas que se resisten a entrar a dormir o duermen fuera del ponedero.
- Crestas y barbillas pálidas (señal de anemia), bajada de la puesta y plumaje descuidado.
- Puntos rojos o grises en las esquinas, en las juntas y bajo los extremos de los palos.
La prueba más fiable es la nocturna: entra con una linterna cuando ya estén dormidas y mira debajo de los palos y en las grietas. Otro truco rápido es pasar un papel o un trapo blanco por la cara inferior de los aseladeros: si al aplastar quedan manchas rojizas, ahí lo tienes.
La mejor defensa empieza en el gallinero
Como el bicho vive escondido en la estructura, la prevención de verdad va sobre el gallinero, no sobre la gallina.
Encala las paredes
La lechada de cal es el método de toda la vida, y funciona por algo: rellena las grietas donde se esconde el ácaro y deja una superficie lisa y alcalina que le resulta hostil. Aplícala con el gallinero vacío, ponte guantes y gafas (la cal es cáustica) y deja secar bien antes de meter a las gallinas. Repítelo cada temporada.
Cuanta menos madera y menos grietas, mejor
La madera vieja agrietada es el hotel del piojillo. No hace falta tirar el gallinero abajo, pero sí:
- Sellar juntas y fendas con masilla o silicona.
- Usar palos desmontables y lavables, mejor de superficie lisa que rugosa.
- Eliminar rincones y huecos donde se acumula suciedad.
Limpieza y baño de polvo
Retira la cama y los excrementos con frecuencia; no dejes que se acumulen. Y deja siempre disponible un baño de arena o ceniza (puedes mezclarlo con un poco de tierra de diatomeas) para que las gallinas se desparasiten solas revolcándose. Si metes gallinas nuevas, mantenlas unos días en cuarentena antes de juntarlas.
Tierra de diatomeas: tu barrera física
La tierra de diatomeas es polvo de algas fosilizadas y es una de las mejores aliadas frente al piojillo. No actúa como veneno, sino por desgaste físico: raya y deshidrata la cutícula del ácaro hasta matarlo. ¿La ventaja? Que al no ser un tóxico, el piojillo no genera resistencias.
Cómo usarla:
- Espolvoréala en juntas, bajo los palos, rincones del ponedero y en el baño de polvo.
- Puedes aplicar un poco sobre el plumaje, con suavidad.
- Usa una de grado alimentario y ponte mascarilla al aplicarla: es un polvo fino que irrita las vías respiratorias.
- Pierde efecto mojada, así que mantenla seca y vuelve a aplicarla tras limpiar o tras lluvia.
Refuerzo desde dentro: el bloque repelente
Hasta aquí hemos trabajado el gallinero y el entorno. Pero también puedes ayudar a la prevención desde dentro de la propia gallina. Es lo que hace un bloque mineral como el GalliBlock Rep: las gallinas lo picotean a diario y sus extractos vegetales (fitobióticos) ayudan a que resulten menos apetecibles para el ácaro. De paso, aporta calcio para cáscaras más fuertes y da a las aves algo sano que picotear, lo que reduce el picaje entre ellas.
Seamos claros con lo que es y lo que no es: es una medida preventiva y de apoyo, que actúa poco a poco, no un remedio de choque. Si ya tienes una infestación montada, el bloque por sí solo no la va a tumbar. Su sitio está en el día a día, combinado con la limpieza, la cal y la tierra de diatomeas para ponérselo difícil al piojillo desde el principio.
Cuándo toca pasar al insecticida
Seamos honestos: si la plaga ya está disparada, la cal y las diatomeas ayudan, pero por sí solas no siempre acaban con todo. Ahí conviene sumar un insecticida.
Una opción natural es el Garrapul Plus, a base de aceite de neem y lavandín, que se diluye en agua y se pulveriza tanto sobre las instalaciones como sobre los animales. Como apoyo preventivo frente a parásitos externos de aves también tienes el Excare.
Dos normas que no debes saltarte:
- Sigue siempre la dosis de la etiqueta y trata al anochecer, que es cuando el ácaro sale a alimentarse.
- Respeta el plazo de seguridad que indique el producto antes de volver a consumir los huevos.
Plan de choque paso a paso
Si ya tienes una infestación instalada, este es el orden que mejor funciona:
- Saca a las gallinas y vacía el gallinero: cama, comederos, bebederos y ponedero.
- Limpia y raspa a fondo, prestando especial atención a juntas y a la cara inferior de los palos.
- Encala paredes y estructura, y sella las grietas que veas.
- Espolvorea tierra de diatomeas en todos los escondrijos y trata con el insecticida según la etiqueta.
- Repite el tratamiento a los 7 días. Es clave: los huevos que sobreviven eclosionan en una semana, y si no vuelves a tratar, empiezas de cero.
- Mantén el baño de polvo y el bloque repelente, y revisa el gallinero cada pocas semanas, sobre todo en primavera y verano.
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Con constancia en estos pasos, lo normal es tener el piojillo bajo control en un par de ciclos.
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Preguntas frecuentes
¿El piojillo de las gallinas pica a las personas?
Puede picar de forma ocasional, sobre todo cuando hay mucha infestación y pocas gallinas a las que acudir. No vive en nosotros: deja ronchas que pican un tiempo y desaparecen. Aun así, es una razón más para no dejar que la plaga crezca.
¿Con tierra de diatomeas es suficiente?
Para prevenir y para infestaciones leves, ayuda muchísimo. Si la plaga ya está disparada, combínala con limpieza a fondo, cal e insecticida; sola se queda corta en casos graves.
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¿Sirve el bloque repelente para acabar con el piojillo?
Es una ayuda preventiva que actúa poco a poco desde dentro, no un tratamiento de choque. Va muy bien para mantener a raya al ácaro en el día a día, pero ante un brote fuerte hay que ir al gallinero con limpieza, cal, diatomeas e insecticida.


